Ahora toca recordar

¡Como podría olvidarla!

Comparto con ustedes algunas reflexiones acerca de la EXPO 2008.

Las fechas previas comencé a trabajar en el barrio de La Almozara, sufriendo los tediosos desvíos por las obras. Necesarios, pero aun así molestos. Puedo recordar al bueno de Mamadou con su chaleco reflectante, que señal en mano esperaba paciente para darnos paso bajo un sol de justicia. Cada cierto tiempo y con cualquier excusa paseábamos para contemplar la evolución de las obras pensando para uno mismo: esto no hay quien lo pare.

Añoro esos inesperados controles de Policía Nacional, gracias a eso Zaragoza estuvo escoscada como nunca. Señores agentes: ¡vuelvan aunque sea de fin de semana!

El día de la visita inaugural del monarca también me toco correr para llegar a la puerta de acceso a tiempo pues como venia El Rey, si llegabas pasada cierta hora ya no entrabas, tras presentar pases, DNI, tarjeta Carrefour y hacer innumerables llamadas pude acceder y todo salió bien.

Las visitas a los pabellones durante la muestra, a pesar de las aglomeraciones dejaron buena impresión. Inolvidables los actores de los pasacalles, merecen toda mi admiración por actuar sin perder entusiasmo día tras día.

Solo un dia comimos de restaurante, con un promedio de dos a tres bocadillos diarios debido a que la restauración en general era prohibitiva, debieron decirles que los españoles en general y maños en particular éramos ricos. Ni lo fuimos entonces ni mucho menos ahora.

También nuestro querido río dejo claro quién mandaba, pero al final se portó bien.

Sobre el sistema de tickets: aun estando de los primeros para entrar y sacar los pases, para algunos pabellones estaban sospechosamente agotados. Me consta que el personal de la exposición, voluntarios, policía y cualquiera que estuviera dentro ya tenía los pases de sus amistades y los obtenían previamente, se los daban por la verja y las largas filas para los tickets solucionada (para ellos claro). La organización no fue capaz de prever ese agravio por el cual me quedaron varios pabellones sin poderlos visitar.

Todavía hoy observo el telecabina esperando un movimiento que temo no llegará. Aun creo distinguir cuando el Cierzo se calma el bullicio que percibíamos durante la exposición. Obviamente eso si es un recuerdo imborrable.

De no ser por la Expo, hubiéramos tardado mucho tiempo en tener los accesos por carretera como están hoy.

Confieso que en ocasiones me olvido que estoy en mi Zaragoza, la suya también, la de todos.

Carlos Viera.

1 Comentario

  1. 17 octubre, 2013  12:45 por ignacio Responder

    carlos yo segui todo entonces canal plus tenia aragon tv y no lo quitaba por nada desde el dia de la inauguracion me regalaron dos pases de 3 dias un año antes el dia siguiente al accidente de canarias fuimos otro de los dias a ver mas pabellones y se veia a la gente muy triste

Deje su comentario

Su correo electrónico no será publicado.