La exposición

La oportunidad… continúa

Zaragoza despidió el siglo XX con importantes desafíos en el horizonte. Emprendió la recuperación de las riberas de sus ríos como estrategia de renovación urbana, quiso dotarse de los equipamientos acordes con su tamaño y funciones y reorganizó su sistema de comunicaciones metropolitanas e interurbanas, especialmente con la llegada del AVE y la construcción de los cinturones viarios.

La envergadura de las obras necesarias y el consiguiente esfuerzo inversor obligó a buscar referencias en ciudades como Barcelona, renovada a partir de los Juegos Olímpicos, o Sevilla, que había proyectado la imagen de una España dinámica y capaz a través de la Exposición Universal de 1992.

El análisis de éstas y otras referencias condujo a la idea de celebrar una Exposición Internacional que actuase como catalizador de voluntades y atrajese recursos económicos. Expo 2008 sería la oportunidad de transformar la ciudad, construyendo las infraestructuras y los equipamientos necesarios y recuperando e integrando vacíos urbanos hasta convertirlos en la malla de los grandes espacios abiertos y verdes que mejora el ambiente de la ciudad edificada.

Desde el primer momento la locomotora de este tren de proyectos se situó en el río Ebro, en el meandro de Ranillas. Las razones del emplazamiento del recinto de la exposición y del Parque del Agua resultaron evidentes: disponibilidad de espacio, fácil accesibilidad interna y externa, coherencia con el tema, valor estratégico en la estructura urbanística, condiciones de paisaje abierto y de calidad, vocación urbana del lugar y potencial simbólico. A partir de Ranillas, los proyectos urbanísticos se extendieron por los ríos Ebro, Gállego y Huerva, el Canal Imperial de Aragón y los parques lineales de sus riberas.

La mejora de las infraestructuras viarias se tradujo en el cierre del tercer y cuarto cinturón, la construcción de nuevos puentes y pasarelas, la nueva terminal de autobuses que completó la intermodalidad de la estación del ferrocarril, la nueva terminal del aeropuerto, etc.

Al amparo de Expo 2008 se crearon equipamientos como el Palacio de Congresos, el acuario fluvial, y vinculados a su Plan de Acompañamiento surgieron la nueva Escuela de Artes, el IAACC Pablo Serrano y se restauró el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

En paralelo, comienzó a configurarse la Milla Digital que en 2008 puso su bandera en el Digital Water Pavillion, continuando con el edificio CIEM y ETOPIA en 2013, equipamiento de nueva generación diseñados para albergar y promover los proyectos creativos y emprendedores más innovadores de la ciudad relacionados con las tecnologías de la información la emprendeduuría y el arte. En el entorno próximo, en el Portillo, surgió un nuevo hito cultural con el Caixaforum.

Apenas concluida la Expo de 2008 se emprendió la transformación de los pabellones de participantes en con el parque empresarial Dinamiza: sobre este se localiza la Ciudad de la Justicia. Entretanto el Parque del Agua madura en sus instalaciones y amplia los servicios ofertados a los ciudadanos y el frente fluvial se incorpora como uno de los más hermosos espacios abiertos de la ciudad.

En los cinco años posteriores a la Expo 2008, en un período de profunda y prolongada crisis, la ciudad de Zaragoza no ha parado y ha mantenido el impulso. La asimilación del patrimonio generado requiere tiempo, especialmente en momentos de baja vitalidad económica. Quedan pendientes nuevos desafíos como la puesta en marcha de equipamientos culturales como los previstos para el Pabellón Puente y la Torre del Agua. Habrá que definir usos y gestión para el Pabellón de España, que forma parte de Patrimonio Nacional, y el Pabellón de Aragón, que corresponde al Gobierno de Aragón.

En los cinco años posteriores a la Expo, a pesar de la dura crisis económica, financiera, política y social, la oportunidad que su celebración proporcionó ha sido aprovechada para transformar la ciudad de Zaragoza.

Pero el proyecto… ¡continúa!

Francisco Pellicer
Comisario de la Exposición