Yo tuve el gusto de ser voluntario en Expo 2008.

Me fichó una señora un domingo por la mañana en la plaza del pilar. Tengo que reconocer que  no tuvo que emplear grandes dotes de persuasión pues a la primera vista mes gustó la idea.

Me tocó ejercer la segunda semana del mes de agosto en horario de tarde, 14 a 20 horas, con media hora de descanso para el bocadillo a las 18,00, con un grupo bastante  variado, pues teníamos en el mismo una chica italiana, una señora alemana un señor francés y una “catalana de Jaén”. El grupo teníamos asignado la entrada norte, es decir la parte de la torre del agua, tele-cabina en ambos lados, pabellón de ceremonias, etc. Una tarde me tocó acompañar por todo el recinto, y entrar en algunos pabellones, a un matrimonio francés bastante mayor, que la señora iba en silla de ruedas y con mi primitivo francés de la escuela, nos entendimos de maravilla quedando muy agradecidos de la atención prestada.

En mi opinión creo que la Expo le vino muy bien a Zaragoza, pues se crearon infraestructuras y vías de comunicación que de otra forma no se habría hecho y han quedado para disfrute y uso de todos zaragozanos, como es el parque del agua, donde los domingos se encuentra media ciudad paseando por el mismo. También tengo que decir que encuentro dejadez, tanto en el ayuntamiento como en la DGA o a quien le corresponda en la conservación de algunos pabellones como el de España y el de Aragón.

Espero que esta exposición después de 5 años, sirva para que se tome conciencia de lo que tenemos y tratemos de conservarlo entre todos, que a los vecinos también nos toca poner de nuestra parte.

Zaragoza, 20 de septiembre de 2013.

José Antonio Franco.

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